Pido silencio

Posted in Reflexiones, Poemas, Personal, Cosas on agosto 31, 2014 by Oier

AHORA me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.

Yo voy a cerrar los ojos

Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raices preferidas.

Una es el amor sin fin.

Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.

La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.

Ahora si quieren se vayan.

He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.

Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.

Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.

Pablo Neruda

El breve amor

Posted in Cosas, Personal, Poemas, Reflexiones on agosto 24, 2014 by Oier

Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo…

¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?

 

Julio Cortázar

Las trampas del tiempo

Posted in Cosas, Personal, Reflexiones on julio 28, 2014 by Oier

Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:

-Lo único que te cambiaría es el domicilio.

Y desde entonces vivieron juntos, fueron juntos, y se divertían peleando por el diario a la hora del desayuno, y cocinaban inventando y dormían anudados.

Ahora este hombre, mutilado de ella, quisiera recordarla como era.

Como era cualquiera de las que ella era, cada una con su propia gracia y poderío, porque esa mujer tenía la asombrosa costumbre de nacer con frecuencia.

Pero no. La memoria se niega. La memoria no quiere devolverle nada más que ese cuerpo helado donde ella no estaba, ese cuerpo vacío de las muchas mujeres que fue.

Eduardo Galeano

Elegir

Posted in Cosas, Personal, Reflexiones on julio 16, 2014 by Oier

Hay cosas que tú eliges y cosas que te eligen a ti. Las últimas suelen ser más importantes, porque, como tal vez pensaría la Maga, son la mano del destino. Por eso andamos a veces en la vida como en un juego de niños, persiguiendo sueños desconocidos por inercia, encontrándonos inesperadamente en situaciones que no acabamos de comprender, como si recorriésemos los senderos de un mándala laberíntico sin saber a ciencia cierta qué aguarda tras la siguiente esquina…
Porque no se puede comprender lo que está lleno de contradicciones. Paradojas absurdas, como la fuerza que atrae y repele a dos espíritus opuestos o el ilógico empeño de los enamorados por traspasar la esencia del otro y apoderarse de ella.
Por suerte, no todo tiene que estar construido sobre razones y, de vez en cuando, sería positivo entender los sentimientos como una forma más de comprender la realidad. Aceptar lo que vivimos. Simplemente, sin temor a esa palabra…

Julio Cortázar

Pájaro azul

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on julio 11, 2014 by Oier

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Charles Bukowski

Serenata

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on julio 7, 2014 by Oier

Ibamos a vivir toda la vida juntos.
Ibamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse ¿ entiendes ?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

! Ibamos a hacer tantas cosas juntos !
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.

Manuel Scorza

La vendimia de sangre

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on julio 3, 2014 by Oier

En la hipnótica selva de mi alma,
donde anudan sus cópulas los lobos,
donde teje su red la araña negra
i suda sus ponzoñas el euforbio,
está un gallardo paladín, herido
por la doble amenaza de tus ojos:
tiene abiertos los hierros de la cota
i en dos partido su blasón histórico,
zodiacal simulacro que domina
con su alto vuelo un gerifalte heroico.
Ese es mi corazón, el Maldiciente,
el que canta a los cielos tenebrosos
donde lloran en fuego las estrellas,
donde trazan fatídicos horóscopos
los cometas de cola formidable,
que abren la maravilla de su ojo
como enormes pescados del abismo.
Ese es mi corazón hinchado de odios,
como un estuche de terribles joyas
ávidas de punzar tu cuerpo de oro.

En las tinieblas cómplices perpetra
la vieja Eternidad alguna infamia.
Impresionando legendarias cítaras,
sueña en azul un ritmo de Alemania.
Hai felices allí; damas que lucen
el pudor insolente de sus gracias
i mancebos de vértebras pulidas
como engrasados ejes de bisagra.
Desfallecen las rosas ilusorias;
la noche se ha manchado de fragancias,
como una gran leona sometida
que acepta las pulseras de sus zarpas.
Hai un clarín que aúlla en las tinieblas
estridencias de cobre, que desgarran
el triste viento, como un perro triste,
que llora a su hembra ante la luna impávida.
Esta es la noche de mis largas penas,
de mis penas tan hondas i tan largas,
que en ella han completado mis otoños
su laboriosa floración de canas.
Ven a ver cómo sufro! cómo irritan
el humor deleitoso de mis llagas,
esas bocas que ríen risas negras
bajo el frío albayalde de las máscaras!
Hiéreme más con tus agudos ojos,
despliega en mí tu tiranía de águila,
(oh mi novia espectral que los jardines
en sábana de aromas amortajan!)
I cuando hundido en la imponente noche
como el escombro de una altiva estatua,
naufrague mi cerebro de un ensueño,
yo exaltaré el cariño de tus garras,
como aprieta el cilicio a sus riñones
el lujurioso asceta en sus batallas.

¡Oh, la divina prenda de tus besos,
i la flor de tu carne en la mortaja,
i el olor de tu piel bajo mi boca,
i el valor de tu sangre i de tus lágrimas!
¡Oh, sufrir como un dios que se estremece
de vergüenza i amor entre las garras
de una pantera virgen i asesina,
por su senil divinidad amada!
Oh, gemir con el ansia inextinguible
de tus fluidos abrazos, con el ansia
de tu carne invadida por la piedra
de la virginidad fría i nostálgica!
¡Oh, sentir que en la espalda envilecida
asienta el querubín sus pies de plata!
i que tus pies de querubín se asientan
en la vil actitud de mis espaldas!…

Leopoldo Lugones