Archivos para Noviembre 15, 2007

Volver a los diecisiete

Publicado en Poemas, Reflexiones el Noviembre 15, 2007 por Oier

Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo,
es como descifrar cifras
sin ser sabio competente.
Volver y ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir a profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento Yo
en este instante fecundo.

Se va enredando, enredando
como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando
como el musguito en la piedra.
Como el musguito en la piedra
ay, si, si, si…

Un paso retrocedido
cuando el de ustedes avanza;
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido
con todo su colorido
se ha paseado por mis venas
y hasta la dura cadena
Conque nos ata el destino;
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber.
Ni el mas claro proceder,
ni el más ancho pensamiento;
todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
no sabe que dulcemente
de rencores y violencias,
solo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino
de pureza original,
hasta el feroz animal
zozobra a su dulce trino,
detiene los peregrinos.
libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros,
al viejo lo vuelve niño,
y al malo solo el cariño
lo vuelve a poner sincero.

 

Violeta Parra 

El eco

Publicado en Historias & Relatos, Reflexiones el Noviembre 15, 2007 por Oier

Un padre y su hijo estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se cayó, lastimándose, y gritó:
- ¡Aaaaaayyyy!
Para su sorpresa, oyó una voz que repetía, en algún lugar de la montaña:
- ¡Aaaaaayyyy!
Con curiosidad, el niño gritó:
- ¿Quién está ahí?
Y recibió esta respuesta:
- ¿Quién está ahí?
Enojado, gritó:
- ¡Cobarde!
Y escuchó:
- ¡Cobarde!

El niño miró al padre y le preguntó:
- ¿Qué sucede, papá?
El hombre, sonriendo, le dijo:
- Hijo mío, presta atención -y gritó hacia la montaña-: ¡Te admiro!
Y la voz le respondió:
- ¡Te admiro!
De nuevo, el hombre gritó:
- ¡Eres un campeón!
Y la voz le respondió:
- ¡Eres un campeón!
El niño estaba asombrado, pero no entendía nada. Entonces el padre le explicó:

- La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

Nuestra vida no es una coincidencia, sino un reflejo de nosotros mismos.