El ladron y el platillo
El gran santo Nagarjuna solía andar cubierto únicamente con un taparrabos y, aunque parezca absurdo llevaba también un platillo de oro que le había regalado el rey, el cual había sido su discípulo.
Una noche, estaba a punto de acostarse para dormir entre las ruinas de un antiguo monasterio cuando observo la presencia de un ladrón escondido detrás de una de las columnas. «Ven aquí y tomo esto», dijo Nagarjuna mientras le ofrecía el platillo. «Así no me molestaras una ves que me haya dormido.
El ladrón agarro con ansia el platillo y salió zumbando. Pero a la mañana siguiente regreso con el platillo… y con una petición: « Cuando anoche te desprendiste con tanta facilidad de este platillo, hiciste que me sintiera muy pobre. Enséñame a adquirir la riqueza que hace posible practicar tan fantástico desprendimiento.»
Febrero 14, 2008 en 12:18 am
Me encanta… esta super bien, yo tambien quiero aprenderla!
bueno me despido,
Saludos
Febrero 14, 2008 en 12:07 pm
Hay cosas que no se aprenden.
Febrero 19, 2008 en 5:55 pm
Vaya que era sabio.