Cara a cara
Allí estaba yo, con el corazón en un puño y los pulmones en la garganta, y aquel cuchillo ensangrentado. Con que facilidad el filo del destino corta la cuerda de la vida. Tan frió en la acción y tan preciso en la ejecución, como actúa el miedo en cada acometida.
Cubierto de sudor frío y con el pulso intermitente arroje el cuchillo a la alcantarilla, esperando que nadie encontrase el arma del homicidio.
Dicen que he cambiado, que no soy el mismo de antes, que mi expresión da miedo y que el brillo de mis ojos asusta.
Nadie es igual tras asesinar sus temores… y limpiar la sangre con el blanco pañuelo de la osadía.

Octubre 3, 2009 a 4:06 PM
ojalá fuera se pudieran asesinar los temores.
Octubre 7, 2009 a 12:09 AM
Si se trata de asesinar tus los temores… no creo que ningín juez justo te condene
Octubre 8, 2009 a 11:56 AM
.per0 si asesinaste a tus tem0res tus oj0s tendrian q desprender seguridad y esperanza Oier..
.espero ke Los demás se kiv0ken aL interpretar tu mirada.
.besos.
Octubre 8, 2009 a 5:52 PM
Las miradas enseñan tantas cosas como las que esconden.