La hucha de los deseos

Cierto día un niño fue a pedirle dinero a su madre para poder comprarse un juguete. La madre, que sabía que ahora a su temprana edad estaba en la época de pedir todo lo que viese, una cosa tras otra, le dijo:

-Luego hablamos de eso hijo, que tengo que hacer algunas compras mas.

La madre siguió su camino calle abajo mientras el niño subía a casa. Después de un buen rato y antes de volver a casa pasó por una antigua ferretería y compró una hucha de arcilla, y cuando llego a casa se dirigió a donde su hijo y dándole la hucha le dijo:

-En vez de comprarte el juguete que quieres hijo, vamos a hacer una cosa. Yo cada día te voy a dar una moneta para que metas en la hucha y en un papel escribirás aquello que desees comprar cuando la hucha este llena.

El niño muy contento se la llevo entusiasmado al cuarto agarrándola fuertemente con los brazos y las manos.
Cada día el niño metía la moneda que su madre le daba y cuando deseaba comprar algo lo anotaba en su lista.

Pero paso el tiempo y la hucha no terminaba de llenarse, siempre tenía espacio para más monedas. Entonces el niño invadido por una sensación entremezclada de tristeza y enfado fue a quejarse donde su madre, diciéndole que todo había sido un engaño de ella para no comprarle nada.
La madre lo sentó y acercándose mas a el le dijo:

– Verás, yo te e dado una moneda cada día para que tu cuando llenes la hucha puedas cumplir tus deseos. Pero mientras metías las monedas ibas apuntando mas cosas que deseabas.

Esa hucha es la hucha de tus deseos, que como sigues sumando deseos, no se acaba. Eso es lo que pasa con las monedas, que no acaban llenándola porque la de tus deseos siempre tiene para mas, sin esperar a cumplir el primer deseo. Por eso cuando dejes de desear tanto y esperes podrás cumplir tus deseos porque llenaras muchas huchas.
Ahora ven que vamos a comprar ese juguete que tanto querías.

3 comentarios to “La hucha de los deseos”

  1. Interesante historia, es cierto en que entre más cosas deseamos más difícil se hará cumplir nuestros sueños pues tendríamos la mente dispersa en muchos “objetos”. También podríamos aplicar aquel refrán que reza: “el que mucho abarca, poco aprieta”.

    Es mejor hacer y desea una cosa a la vez, para que se haga bien!

    Saludos.

  2. chinchesenelespejo Says:

    Oye, Oier, pues tienes mucha razón. Siempre estamos con el “quiero, quiero, quiero…” que ya se vuelve súper peligroso cuando nos engañamos a nosotros mismos diciendo “necesito, necesito, necesito…”. Aparte de nuestro propio carácter, tenemos muchas presiones externas que tiran de nosotros para que consumamos (y no me refiero sólo a cosas materiales, ¿eh?). Es difícil, pero importante establecer cuáles queremos que sean nuestras prioridades.

    Un beso, Oier, y feliz verano ^^

  3. mil besos y un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: