Lo que los ojos no ven

Me levante aquella noche, escuchando el susurro de un grillo, que ocultado en la parda noche cantaba entre las voces mudas de la oscuridad. Una melodía hecha para los sordos que no pueden conciliar el sueño. La inspiración para los grandes pensadores que nunca duermen.
Respiraba aires prohibidos, lo que el día no quiere que se vea, sale de noche. Fue en ese momento, iluminado por las estrelladas bombillas de la noche, reflejado de mercurio lunar salí de casa y comencé a caminar hacia la absorbente playa.
Algo tan enorme no puede ser bueno, en mi memoria oleadas de recuerdos se agolpaban, chocando contra las rocas de mi cerebro. Cogía aire, la brisa marina entraba hasta llenar mis pulmones.

Que bienestar! Un cálido abrazo sentía encima de mi, unas ligeras caricias del viento, con el beso de la noche. El cálido abrazo, fue haciéndose más fuerte, hasta terminar estrangulandome el cuello.
Justo antes de caer desfallecido al suelo, pude ver que la luna me guiñaba.

Y las estrellas, se reían…

4 comentarios to “Lo que los ojos no ven”

  1. ¡Fantabuloso!

    Besotes y abrazotes.

    ¡Muá!

  2. .siempre kedará eL mar..

  3. Caer pero con un extasis increíble por lo sentido y vivido en esa caminata..
    hermoso

  4. Echo de menos el mar…

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