Noche de disfraces

Entre con paso firme en aquella fiesta que a mi entender no era mas que la puesta en escena absurda de el día a día, gente con mascara rodeada de mas gente con mascara aparentando lo que no es y actuando como no actuaría.

Me hallaba en un lujoso salón rodeado por las gentes de las altas esferas de la ciudad. Cada cual con un disfraz mas caro y variopinto, el caso es llamar la atención. En aquel ambiente copado asta los topes de opulencia, decenas de mascaras de agolpaban ante mis ojos.

Cada persona, un rostro, cada rostro una mascara y cada mascara una persona. El ciclo se cerraba.

Yo no me apartaba de la cara en ningún momento mi mascara negro azabache, al igual que todos en aquella sala, yo también tenia algo que ocultar, quizás a mi mismo. Siempre es mas fácil engañar a los demás engañándose a uno mismo primero.
Al final de el enorme salón advertí que había unas escaleras de mármol cubiertas por el lado central por una enorme alfombra roja terciopelada. Me llamo la atención la silueta de ángel que vi arriba de las escaleras.

Un vestido blanco de seda, lleno de brillantes junto con una mascara que parecía de marfil rodeada de plumas doradas. Cuando había terminado de ver la mascara sentí la punzante mirada de sus ojos en los míos, mirándonos cada uno desde nuestra mascara.

La noche y el día, el bien y el mal, cada uno era el antagonista del otro. Que abría tras aquella mascara? Que esperaba que hubiese tras la mía?

Fue bajando las escaleras, aproximándose a mi posición, yo hice lo mismo. Allí estábamos frente a frente, ahora que estaba tan cerca pude ver las curvas que abrazaban su cintura, cual diosa griega.

-Bailamos- dice con voz de ultratumba.
Lleno de terror accedo, esa apariencia y una voz sacada del mismísimo infierno. No quiero averiguar mas, pienso que lo mejor es marcharme, estoy sobrecogido.
-No te marches por favor, te he visto y se que pensamos igual, que sentimos igual y que vivimos igual- una dulce voz sale de su mascara.

A continuación baja por su mascara de marfil una gota negra como el carbón, y por mi careta negra una lagrima gris perla.

carnavalUna moneda, dos caras. Una persona, dos apariencias.

4 comentarios to “Noche de disfraces”

  1. La historia es increible.
    Y esa frase fina, una moneda, dos caras, una persona, dos apariencias, lo dicen absolutamente todo.
    besos

  2. Me encantó este relato Oier, me quedo con esto:
    “Siempre es mas fácil engañar a los demás engañándose a uno mismo primero.”
    Besos de Luna para vos

  3. .ke kuri0s0 y b0nita fiesta de máscaras. Lograste llevarme ahi :)))

  4. Buenísimo el relato. Noche de máscaras, de disfraces. Lo importante es saber lo quién estás de tras de la máscara o el disfraz.

    Saludos amigo.

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