Maldición

Fugitiva eres, que te cuelas en mis sueños y me haces dudar. Traicionas mi consciente escondiéndote en el subconsciente. Maldigo la forma en la que apareces en mi, encarnada en ilusión, detrás de una sonrisa. Maldigo mi memoria por ser escalofriantemente exacta cuando no la necesito e inútil cuando la necesito.

Eres el nudo en mi estomago, la bola anclada en mi garganta que me impide hablar. El tornado que mi interior agita y hace fuerza por salir hacia fuera. La contracción de mi corazón, un latido y el último aliento. Maldigo a todos los dioses inexistentes, que son incapaces por más que se lo imploro de liberarme las cosas que tanta pesadumbre me causan. Eres el lado oculto de mi luna, una luna de miel atragantada, ahogada por su peso en mares de miel. Mi razón hecha locura.

Maldigo al cadenero que tiro al mar las llaves de los grilletes que apresan este corazón, maldigo también al azotador que con sus latigazos intentaba espolear a este corazón que ya se alienta solo. Maldigo la quietud del tiempo que no pasa y lo estático de todo.

Maldigo este reloj de arena, sin fin en su cuenta atrás. Y maldigo a quien sujeta esta soga de la cual pende mi cuello.

¡Ay! A ti? Nunca podría maldecirte.

2 comentarios to “Maldición”

  1. aveces nuestra cabeza nos juega con trampas…aveces maldecimos y maldecimos… pero no podemos parar de sentir
    besos amigo

  2. Me gusta tu escrito.
    Hay veces -raras por cierto- en que el sentimento se lleva como un karma…

    Saludos

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