El Pianista piano

Estaba en la cumbre del éxito, en la cresta de la ola. Tocaba el piano como nadie. Al acariciar las teclas con tacto, con el toque sutil de sus dedos de seda las cuerdas temblaban con dulzura. La música echa miel embriagaba hasta los oídos mas selectos. Hacia arte con sus dedos, había alcanzado la máxima guiado por la música. Producía ritmos que se pegaban en el recuerdo, melodías directas al corazón. Había nacido para la música y esta era toda su vida. Desde que dio sus primeros pasos supo que su fin era el de deleitar a los demás a través de su propio deleite, puesto que el disfrutaba mas que nadie lo que sus milagrosos dedos producían.

Su vida era un pentagrama lleno de notas, colores y éxitos. Hablaba música, soñaba música, la música era su plena forma de expresión. Un fatídico día ese pentagrama se rompió, las notas se callaron y su música dejo de sonar. En un accidente que cambio toda su vida, se pillo los dedos con la tapa del piano, sufriendo lesiones que le impedirían tocar cualquier instrumento que requeriese el uso de los dedos de por vida. Se cayó de la ola y la fama cruel lo engullo en el más absoluto olvido. Desde aquel día no volvió a articular palabra y la música de su vida se torno silencio. La música que la vida le había dado, al irse se la llevo. Este trágico suceso lo envolvió en la locura.

Hoy descansa en un manicomio de renombre en Italia. Ya no habla sino que emite unos extraños, suaves y aterciopelados sonidos. Según los expertos, sus cuerdas vocales como si de las de un piano se tratase, intentan en vano imitar su sonido.

Piano

4 comentarios to “El Pianista piano”

  1. ortographiasdeunautorretrato Says:

    Bonito y triste, Oier. Pero esas cosas pasan. Lo ideal sería no apasionarse con las cosas (ya sean un hobby o profesión, o un novio/a, o un instrumento…) para que la vida no se nos quede vacía si eso nos llega a faltar. Pero… es que estas cosas pasan.

  2. ortographiasdeunautorretrato Says:

    …quería decir apasionarse DEMASIADO, hasta ese punto en que esa cosa parece volverse imprescindible 😉

  3. Pues si toda la razón, pero muchas veces lo que “deberia” con lo que alfinal se “hace” hay un trecho. Los sentimientos son incontrolables y muchas veces involuntarios.

    jeje

  4. ortographiasdeunautorretrato Says:

    Claro. “Esas cosas pasan”…

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