Mi viaje

Bendito el día en que consigo despertar
con el ritual con que te sueles levantar.
Tú juegas a esconder
las dunas de tu piel,
en el oasis de tu vientre me hundiré.

Si el resto del viaje decides hacerlo sin mí,
será tan duro sobrevivir solo en Madrid.
Quizás en aquel bar
sigan tocando jazz,
te esperaré en la misma mesa en que te hablé
de ese salto al vacío
que planeaba contigo,
de mis ganas de revolución,
de mis manos hechas viento,
meciendo en tu cuerpo
las amapolas que sembramos en ti.

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