Mariposa del mediterraneo

Abría y cerraba sus ojos, y sus pestañas eran como ver el aletear simultaneo de mil mariposas. Y entre aletear y aletear el océano azul y gris, salado con ese olor mediterráneo que peina la espuma de las olas. Su piel era blanca como los pétalos de los cerezos  en flor del sur. Llena de pequeñas pecas que conformaban un mapa, espacio lleno de vacíos y puntitos oscuros que guiaban la vista por cada una de sus curvas.

Y cambiaste de aires, y de mar. Dejaste tu tierra cálida y tu mar salado para venir al mar bravo, al frío donde solo los fuertes sobreviven. Y sobreviviste, como siempre lo habrás hecho. Quien pudiera enredarse en tus rizos, que muerte tan dulce… o probar la saliva de tus labios, quedar atrapado en tu lengua hasta perder la respiración…

Unicornio mediterráneo, que al pronunciar una palabra habla pájaros, escupe tormentas, apaga incendios y enciende el mio propio. Porque en ti aletean mariposas, vibran mariposas y hablan pájaros.

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