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Proverbios y Cantares

Posted in Cosas, Personal, Poemas, Reflexiones on diciembre 15, 2014 by Oier

I
El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.

II
Para dialogar,
preguntad, primero;
después… escuchad.

III
Todo narcisismo
es un vicio feo,
y ya viejo vicio.

IV
Mas busca en tu espejo al otro,
al otro que va contigo.

V
Entre el vivir y el soñar
hay una tercera cosa.
Adivínala.

VI
Ese tu Narciso
ya no se ve en el espejo
porque es el espejo mismo.

VII
¿Siglo nuevo? ¿Todavía
llamea la misma fragua?
¿Corre todavía el agua
por el cauce que tenía?

VIII
Hoy es siempre todavía.

IX
Sol en Aries. Mi ventana
está abierta al aire frío
–¡Oh rumor de agua lejana!—
La tarde despierta al rio.

X
En el viejo caserío
–¡oh anchas torres con cigüeñas!—
enmudece el son gregario,
y en el campo solitario
suena agua entre las peñas.

XI
Como otra vez, mi atención
está del agua cautiva;
pero del agua en la viva
roca de mi corazón

XII
¿Sabes, cuando el agua suena,
si es agua de cumbre o calle,
de plaza, jardín o huerta?

XIII
Encuentro lo que no busco:
las hojas del toronjil
huelen a limón maduro.

XIV
Nunca traces tu frontera,
ni cuides de tu perfil;
todo eso es cosa de fuera.

XV
Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.

XVI
Si vino la primavera,
volad a las flores;
no chupéis cera.

XVII
En mi soledad
he visto cosas muy claras,
que no son verdad.

XVIII
Buena es el agua y la sed;
buena es la sombra y el sol:
la miel de flor de romero,
la miel de campo sin flor.

XIX
A la vera del camino
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
-glu-glu- que nadie se lleva

XX
Adivina adivinanza,
que quieren decir la fuente,
el cantarillo y el agua.

XXI
…Pero yo he visto beber
hasta en los charcos del suelo.
Caprichos tiene la sed…

XXII
Sólo quede un símbolo:
quod elixum est ne assato.
No aséis lo que está cocido.

XXIII
Canta, canta, canta,
junto a su tomate,
el grillo en su jaula.

XXIV
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
importa más que el hacerlas.

XXV
Sin embargo…
¡Ah!, sin embargo,
importa avivar los remos,
dijo el caracol al galgo

XXVI
!Ya hay hombres activos!
Soñaba la charca
con sus mosquitos.

XXVII
¡Oh calavera vacía!
¡Y pensar que todo era
dentro de ti, calavera!,
otro Pandolfo decía.

XXVIII
Cantores, dejad
palmas y jaleo
para los demás.

XXIX
Despertad, cantores:
acaben los ecos,
empiecen las voces.

XXX
Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan bailan.

XXXI
Luchador superfluo,
ayer lo más noble,
mañana lo más plebeyo.

XXXII
Camorrista, boxeador,
zúrratelas con el viento

XXXIII
Sin embargo…
¡Oh!, sin embargo,
queda un fetiche que aguarda
ofrenda de puñetazos

XXXIV
”O rinnovarsi o perire”…
No me suena bien.
Navigare é necessario…
Mejor: ¡vivir para ver!

XXXV
Ya maduró un nuevo cero,
que tendrá su devoción:
un ente de acción ta huero
como un ente de razón.

XXXVI
No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.

XXXVII
Viejo como el mundo es
-dijo un doctor-, olvidado,
por sabido y enterrado
cual la momia de Ramsés.

XXXVIII
Mas el doctor no sabía
que hoy es siempre todavía.

XXXIX
Busca en tu prójimo espejo;
pero no para afeitarte,
ni para teñirte el pelo.

XL
Los ojos por que suspiras,
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.

XLI
-Ya se oyen palabras viejas.
-Pues aguzad las orejas.

XLII
En seña el Cristo: a tu prójimo
amarás como a ti mismo,
mas nunca olvides que es otro.

XLIII
Dijo otra verdad:
busca el tú que nunca es tuyo
ni puede serlo jamás

XLIV
No desdeñéis la palabra;
el mundo es ruidoso y mudo,
poetas, sólo Dios habla

XLV
¿Todo para los demás?
Mancebo llena tu jarro
que ya te lo beberán.

XLVII
Autores, la escena acaba
con un dogma de teatro:
En el principio era la máscara

XLVIII
Será el peor de los malos
bribón que olvide
su vocación de diablo.

LXIX
¿Dijiste media verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad

L
Con el tú de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.

LI
Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.

LII
Hora de mi corazón:
la hora de una esperanza
y una desesperación.

LIII
Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa:
despertar.

LIV
Le tiembla al cantar la voz.
Ya no le silban sus coplas,
que silba su corazón.

LV
Ya hubo quien pensó:
Cogito ergo non sum,
¡Que exageración!

LVI
Conversación de gitanos:
—¿Cómo vamos, compadrito?
—Dando vueltas al atajo.

LVII
Algunos desesperados
sólo se curan con soga;
otros con siete palabras:
la fe se ha puesto de moda

LVIII
Creí mi hogar apagado
y revolví la ceniza…
Me quemé la mano.

LIX
¡Reventó de risa!
¡Un hombre tan serio!
…Nadie lo diría

LX
Que se divida el trabajo:
los malos unten la flecha;
los buenos tiendan el arco.

LXI
Como don San Tob,
se tiñe las canas
y con más razón.

LXII
Por dar al viento trabajo,
cosía con hilo doble
las hojas secas del árbol

LXIII
Sentía los cuatro vientos,
en la encrucijada
de su pensamiento.

LXIV
¿Conoces los invisibles
hiladores de los sueños?
Son dos: la verde esperanza
y el torvo miedo.
Apuesta tienen de quien
hile más y más ligero,
ella, su copo dorado;
el, su copo negro.
Con el hilo que nos dan
tejemos, cuando tejemos

LXV
Siembra la malva:
pro no la comas,
dijo Pitágoras.
Responde al hachazo
-ha dicho el Buda ¡y el Cristo!-
con tu aroma, como el sándalo.
Bueno es recordar
las palabras viejas
que han de volver a sonar

LXVI
Poned atención:
un corazón solitario
no es un corazón.

LXVII
Abejas, cantores,
no a la miel, sino a las flores.

LXVIII
Todo necio
confunde valor y precio.

LXIX
Lo ha visto pasar en sueños…
Buen cazador de sí mismo,
siempre en acecho.

LXX
Cazó a su hombre malo,
el de los días azules,
siempre cabizbajo.

LXXI
Da doble luz a tu verso,
para leído de frente
y al sesgo.

LXXII
Mas no te importe si rueda
y pasa de mano en mano:
del oro se hace moneda.

LXXIII
De un arte de bien comer,
primera lección:
No has de coger la cuchara
con el tenedor

LXXVI
El tono lo da la lengua,
ni más alto ni más bajo;
sólo acompáñate de ella.

LXXVII
¡Tartarín en Koenigsberg!
Con el puño en la mejilla,
todo lo llegó a saber.

LXXVIII
Crisolad oro en copela,
y burilad lira y arco
no en joya, sino en moneda.

LXXIX
Del romance castellano
no busques la sal castiza;
mejor que romance viejo
poeta, cantar de niñas.
Déjale lo que no puedes
quitarle: su melodía
de cantar que canta y cuenta
un ayer que es todavía.

LXXX
Concepto mondo y lirondo
suele ser cáscara hueca;
puede ser caldera al rojo.

LXXXI
Si vivir es bueno,
es mejor soñar,
y mejor que todo,
madre, despertar

LXXXII
No el sol, sino la campana,
cuando te despierta, es
lo mejor de la mañana.

LXXXIII
¡Que gracia! En la Hesperia triste,
promontorio occidental,
en este cansino rabo
de Europa por desollar,
y en una ciudad antigua,
chiquita como un dedal,
¡el hombrecillo que fuma
y piensa, y ríe al pensar:
cayeron las altas torres;
en un basurero están
la corona de Guillermo,
la testa de Nicolás!
Baeza 1919

LXXXIV
Entre las brevas soy blando;
entre las rocas, de piedra.
¡Malo!

LXXXV
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

LXXXVI
Tengo a mis amigos
en mi soledad;
cuando estoy con ellos
¡que lejos están!

LXXXVII
¡Oh Guadalquivir!
Te vi en Cazorla nacer;
Hoy, en Sanlucar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde
eras tú, ¡qué bien sonabas!
Como yo cerca del mar,
río de barro salobre,
¡sueñas con tu manantial?

LXXXVIII
El pensamiento barroco
pinta virutas de fuego,
hincha y complica el decoro.

LXXXIX
Sin embargo…
¡Oh!, sin embargo,
hay siempre un ascua de veras
en su incendio de teatro

XC
¿Ya de su olor se avergüenzan
las hojas de la albahaca,
salvias y alhucemas?

XCI
Siempre en alto, siempre en alto.
¿Renovación? Desde arriba.
Dijo la cucaña al árbol.

XCII
Dijo el árbol: teme al hacha,
palo clavado en el suelo:
contigo la poda es tala.

XCIII
Cuál es la verdad? El río
que fluye y pasa
donde el barco y el barquero
son también ondas del agua?
O este soñar del marino
siempre con ribera y ancla?

XCIV
Doy consejo a fuer de viejo:
nunca sigas mi consejo

XCV
Pero tampoco es razón desdeñar
consejo que es confesión.

XCVI
¿Ya sientes la savia nueva?
Cuida, arbolillo,
que nadie lo sepa.

XCVII
Cuida que no se entere
la cucaña seca
de tus ojos verdes

XCVIII
Tu profecía, poeta.
-Mañana hablaran los mudos:
el corazón y la piedra.

        XCIX
-¿Mas el arte?…
-Es puro juego,
que es igual a pura vida,
que es igual a puro fuego.
Veréis el ascua encendida

Antonio Machado

Cuchillos En Abril

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on noviembre 6, 2014 by Oier

Odio a los adolescentes.
Es fácil tenerles piedad.
Hay un clavel que se hiela en sus dientes
y cómo nos miran al llorar.

Pero yo voy mucho más lejos.
En su mirada un jardín distingo.
La luz escupe en los azulejos
el arpa rota del instinto.

Violentamente me acorrala
esta pasión de soledad
que los cuerpos jóvenes tala
y quema luego en un solo haz.

¿Habré de ser, pues, como éstos?
(La vida se detiene aquí)
Llamea un sauce en el silencio.
Valía la pena ser feliz.

Pere Gimferrer

Pido silencio

Posted in Cosas, Personal, Poemas, Reflexiones on agosto 31, 2014 by Oier

AHORA me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.

Yo voy a cerrar los ojos

Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raices preferidas.

Una es el amor sin fin.

Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.

La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.

Ahora si quieren se vayan.

He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.

Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.

Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.

Pablo Neruda

El breve amor

Posted in Cosas, Personal, Poemas, Reflexiones on agosto 24, 2014 by Oier

Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo…

¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?

 

Julio Cortázar

Pájaro azul

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on julio 11, 2014 by Oier

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Charles Bukowski

Serenata

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on julio 7, 2014 by Oier

Ibamos a vivir toda la vida juntos.
Ibamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse ¿ entiendes ?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

! Ibamos a hacer tantas cosas juntos !
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.

Manuel Scorza

La vendimia de sangre

Posted in Personal, Poemas, Reflexiones on julio 3, 2014 by Oier

En la hipnótica selva de mi alma,
donde anudan sus cópulas los lobos,
donde teje su red la araña negra
i suda sus ponzoñas el euforbio,
está un gallardo paladín, herido
por la doble amenaza de tus ojos:
tiene abiertos los hierros de la cota
i en dos partido su blasón histórico,
zodiacal simulacro que domina
con su alto vuelo un gerifalte heroico.
Ese es mi corazón, el Maldiciente,
el que canta a los cielos tenebrosos
donde lloran en fuego las estrellas,
donde trazan fatídicos horóscopos
los cometas de cola formidable,
que abren la maravilla de su ojo
como enormes pescados del abismo.
Ese es mi corazón hinchado de odios,
como un estuche de terribles joyas
ávidas de punzar tu cuerpo de oro.

En las tinieblas cómplices perpetra
la vieja Eternidad alguna infamia.
Impresionando legendarias cítaras,
sueña en azul un ritmo de Alemania.
Hai felices allí; damas que lucen
el pudor insolente de sus gracias
i mancebos de vértebras pulidas
como engrasados ejes de bisagra.
Desfallecen las rosas ilusorias;
la noche se ha manchado de fragancias,
como una gran leona sometida
que acepta las pulseras de sus zarpas.
Hai un clarín que aúlla en las tinieblas
estridencias de cobre, que desgarran
el triste viento, como un perro triste,
que llora a su hembra ante la luna impávida.
Esta es la noche de mis largas penas,
de mis penas tan hondas i tan largas,
que en ella han completado mis otoños
su laboriosa floración de canas.
Ven a ver cómo sufro! cómo irritan
el humor deleitoso de mis llagas,
esas bocas que ríen risas negras
bajo el frío albayalde de las máscaras!
Hiéreme más con tus agudos ojos,
despliega en mí tu tiranía de águila,
(oh mi novia espectral que los jardines
en sábana de aromas amortajan!)
I cuando hundido en la imponente noche
como el escombro de una altiva estatua,
naufrague mi cerebro de un ensueño,
yo exaltaré el cariño de tus garras,
como aprieta el cilicio a sus riñones
el lujurioso asceta en sus batallas.

¡Oh, la divina prenda de tus besos,
i la flor de tu carne en la mortaja,
i el olor de tu piel bajo mi boca,
i el valor de tu sangre i de tus lágrimas!
¡Oh, sufrir como un dios que se estremece
de vergüenza i amor entre las garras
de una pantera virgen i asesina,
por su senil divinidad amada!
Oh, gemir con el ansia inextinguible
de tus fluidos abrazos, con el ansia
de tu carne invadida por la piedra
de la virginidad fría i nostálgica!
¡Oh, sentir que en la espalda envilecida
asienta el querubín sus pies de plata!
i que tus pies de querubín se asientan
en la vil actitud de mis espaldas!…

Leopoldo Lugones